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23.7.10

Noche de AIRE


Un momento divertido aunque con posibles consecuencias. No supe ver más allá de mi imaginación, ella no alcanzaba a comprender que ellos buscaran algo más que una noche de habladurías y comentarios oportunistas. Yo me lo estaba pasando bien, algo que parecía cegarme. Las mentes alarmadas de mis dos amigas me mandaban señales, significaban algo así como ¿Pero qué dices? ¡Para! No sabes lo que haces. Miradas de advertencia, por una parte. Miradas de lobo, por otra.
 
Cuando me di cuenta, cuenta de cómo estaba siendo, de lo que estaban diciendo mis labios, caí en que ya no habría vuelta atrás.
 
Al final, mi idea de habladurías sólo, funcionó. Por suerte.

Obtuvimos momentos cálidos y conversadores experimentados, con ideas diferentes sobre el universo, con vidas muy paralelas a la mía, al menos. Mientras, la luna se deslizaba por el cielo y sus perfumes por el aire. Aparecieron y desaparecieron, como dos sombras cerca del sol. De esas que nunca te volverás a encontrar, y que prefieres que así sea.

10.7.09

Dulce día de playa

Dentro de unos días cogeré un avión, junto con mi familia (y con mis libros ^^) y nos iremos a algún lugar. Requisitos del lugar: tener playa (que sea cómoda para leer), sol (por supuesto), alguna fiesta divertida (no estaría de más), gente simpática (no la hay en todos lados) y sitios en los que puedan ocurrir momentos inolvidables. El lugar será... Gran Canarias!

¡Fiiuuuu! ¿oyes eso? Es el viento que choca contra el mar y que sube por la arena de la playa, cogiendo algunos granitos de arena blanca con su paso...
y clavandotelos a tí en todo el cuerpo mientras vas corriendo a por la toalla, que la has dejado bien alejada de la orilla, para que no se mojase ni por asomo. Además el contacto del aire (con arena también que no se olvide) con tu piel recién salida del agua es lo más, ¿como decirlo?, lo "mejor" que has podido sentir desde hace tiempo.
Bruuuu. Tiritando te envuelves deprisa en la grandiosa toalla de colorines, que la tienes desde que eras un mico, y esperas acurrucada con ella. Cuando por fin piensas "ya debo de estar seca, que llevo aquí media hora" , te quitas la toalla y te descubres toda (hasta el ombligo) de arena, que se te ha ido pegando mientras corrías a por la toalla, y por supuesto esta tampoco se ha salvado de la maldad profunda de la arena. Ahh se me olvidaba, y a todo esto no te has secado porque hay mucha humedad en el ambiente (como dijo la chica del tiempo esa misma mañana)y la toalla no vale para nada. Piensas "Bueeeno, no estaaaan grave".Y te pones a tomar el sol alegremente, esperando que, cuando la arena se seque, se te quite de encima sin más complicaciones.

Te acabas quedando dormida. ¡Si es que lo sabías! Siempre te pasa igual, te sientas bajo el sol y te duermes instantáneamente como si tubiera somnífero. Sigues dormida, aún no te has despertado. Empiezas a coger un tonillo parecido al de los cangrejos.

Y llega tu primo de 4 años. Con un cubo lleno de agua tan grande como él.
¿Y qué es lo que hacen los primos pequeños cuando tienen un cubo bien grandote lleno hasta los topes? Te lo tira por encima. Y noo te creas que el muuuuuy querido, ha esperado a que el agua se calentara un poco en el cubito bajo el sol antes de derramartela con "suavidad" sobre ti mientras duermes plácidamente.






One kiss! And happy holidays!

7.5.09

3 segundos


-Mira, es de día y se ve la luna llena, que raro…- le digo a mi madre sin pensar.


Estamos en una retención de la carretera, nos acabamos de incorporar a ese carril. Mi madre conduce, yo miro hacia delante. Un mercedes plateado. Nos acercamos. Vamos despacio.

"Ahora tiene que detenerse, como siempre, comenzará a frenar y sentiré un ligero tirón como cada vez que el coche se para." Pienso.
" ¡¿Mamá?! ¿Pero no lo ves?"
Entonces me doy cuenta. El coche no se va a detener lo suficientemente rápido.


-¡Aaaaaaaaaah!- grito. Mi madre pisa el freno, tal vez un poco tarde o justo a tiempo. Nos quedamos empotradas contra el mercedes. Después de mi grito, una explosión, cierro los ojos. "¿Qué ha pasado?" Abro los ojos. Veo un punto negro delante de mí. Es la quemadura que se ha producido en mitad del airbag al explotar. "¡¿El airbag?! ¿Ha sido tan fuerte como para que explotara?" Todo esta blanco, es el polvo que le ponen al airbag para conservarse. Miro a mi madre. Ella me mira. Delante de ella esta su airbag que por suerte también ha funcionado. No me lo creo.

Entonces como un torrente me pasa, todo lo que acaba de ocurrir, por la mente. Imágenes.



Y vuelvo a la realidad.


















-¡¿Estas bien?!-me pregunta mi madre muy angustiada.
-Si, tranquila.

El conductor del otro coche sale y cuando nos ve, va corriendo a socorrernos. Me acuerdo de que me estoy empezando a ahogar. Es el polvo. Bajo la ventanilla y abro mi puerta con cuidado de que nadie se la lleve por delante al pasar junto a nuestro coche.

Una vez aparcados en el arcén los dos vehículos, salgo del coche para ver como ha quedado todo. Los ocupantes del otro coche parece que se encuentran bien, aunque su coche no tanto. El nuestro tiene peores daños pero son internos.

Hemos tenido mucha suerte, mi madre solo tiene un dedo roto, una quemadura del airbag y alguna herida. Yo estoy perfectamente, un raspón en el hombro, del cinturón al tirar de mi y dolor en el oído por la explosión del airbag.

Esto me hace pensar: íbamos despacio y pasó. ¿Qué pasaría si hubiéramos ido más deprisa?
Si hubiera sido así, tal vez, no me lo preguntaría.

Espero que esto no le pase ha nadie.

¡Un saludito! Shay.